viernes, 17 de enero de 2014

1. Post mortem

Me aparte un par de mechones de la cara.Abroche mi cazadora de cuero. Tras dos años le había encontrado. Richard Wordles, el que por razones que no tengo aun claras me mato, hace un par de años. Bueno realmente mato a Stephanie, esa parte de mi desapareció completamente. Corrí. Solo eso, el frió que invadía a la gente, no se acercaba a mi. Tan solo tenia prisa por tenerle entre mis brazos.Por fin llegue, el anochecer comenzaba a teñir el cielo, me ajuste un gabán de cuero negro, lance una patada a la puerta de aquella casa. Aquella casa que había sido mi tumba, mi nicho, mi cementerio.
Derribe la puerta. No me demore en entrar, me relamí, clavando mis ojos, en el hombre que ahora me miraba iracundo por romper la puerta.

-¿Te das cuenta de que tus padres deben pagar eso?

-Tu me los robaste...-note como mi voz era fría algo baja y con un toque sádico.

-¿Pe..Perdona?

-Stephanie C. Kane ¿recuerdas?

Alce la cabeza, esboce una sonrisa y note el miedo en sus temblorosas pupilas. Me acerque a el, estaba tranquila, sedienta de sangre, pero tranquila. Lance una fuerte patada a su boca, rompiéndole el labio. 
Note como una fuerza cortaba mis labios. No entendía bien que hacia, esa parte de mi despertó. ¿Estaba segura de que era yo? NO. De su boca caía el suave y cálido liquido que los mortales llamaban sangre.
Lance mi puño derecho contra su pecho.¡Crac!, sus ojos se abrieron de par en par.Sus manos rozaron suavemente el lado derecho de su pecho,le apreté sus manos contra la zona.Un gutural chillido salio de su garganta.
-Lalalalalalalala tu sangre derramare, mmmm que delicioso manjar, el festín de la venganza, mmm nadie puede salvarte ya.....-Canturree con alegría, dotando a la letra de un ritmo, perfecto para la ocasión.

Mi mirada le seguía mientras se deslizaba por la pared, cayendo sentado al suelo al poco tiempo, me arrodille frente a él.
-Sufrirás como sufrí yo aquel día, pero puede que tengas suerte y lo haga rápido.-Dije haciendo énfasis en cada palabra de mi frase.
Mis huesos crujían bajo su mirada, hasta que se recomponen  transformando mi cuerpo en algo similar a un lobo, de un negro azabache como ala de cuervo. Era de un tamaño superior. De nuevo un chillido invadió la estancia. Cojeaba y derramaba sangre pero salio corriendo y yo tras él. En ese mismo instante mi aullido destrozo la noche. Salte sobre él, como ya dije abandono el mundo de los vivos. Con un sentimiento de dolor adopte de nuevo mi forma humana. Fui rápida en sacar un cigarro, y fui mas rápida, en prenderlo y comenzar a dar ligeras caladas a la luz de la luna, con el cadáver desmembrado a mi lado.
-Una hermosa noche...

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